Alemania revisa su defensa de la causa republicana en la guerra civil española

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La antología «Los hijos de Guernica» defiende que no sólo existió la Legión Condor y el apoyo a Franco

Alemania descubre los relatos de escritores alemanes que lucharon en la                                    Guerra Civil española en las Brigadas Internacionales o que apoyaron la causa republicana. Una editorial germana ha publicado una recopilación con textos de 35 autores alemanes del bando republicano, entre los que se encuentra la familia Mann al completo y el ex canciller alemán Willy Brandt. Los escritores hacen una lectura de la contienda a la alemana: para ellos, la guerra contra Franco es sobre todo una guerra contra Hitler. El pasado nazi de Alemania les obliga a no hablar de su apoyo a la causa nacional.

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Berlín- La Guerra Civil española fue, para muchos, el prólogo de la segunda Guerra Mundial. La división ideológica y la internacionalización del conflicto hizo que surgieran un gran número de publicaciones tanto a favor de la II República como de los sublevados del general Franco. La «guerra de tinta», como denominó Salvador de Madariaga a la guerra de propaganda, se extendió fuera de nuestras fronteras.
Muchos escritores y periodistas extranjeros se identificaron con uno u otro bando y se involucraron en esta guerra. Ernest Hemingway («Por quién doblan las campanas»), George Orwell («Homenaje a Cataluña»), Georges Bernanos («Los grandes cementerios bajo la luna»), André Malraux («La esperanza»), Saint-Exupéry o Stephen Spender dejaron testimonio de este conflicto que dividió a los españoles. Pero los escritores anglófonos y francófonos no fueron los únicos testigos de la Guerra Civil española. También los germanófonos. Hans Magnus Enzensberger con «El corto verano de la anarquía: vida y muerte de Durruti» y Peter Weiss con «La estética de la resistencia» se interesaron décadas más tarde por el tema. Pero no fueron los únicos.
El periodista alemán Wilfried F. Schoeller acaba de publicar en Alemania una recopilación de textos de treinta y cinco autores alemanes que apoyaron la causa republicana bajo el título «Die Kinder von Guernica» («Los hijos de Guernica»). Esta antología reúne textos de la familia Mann al completo (Thomas, Klaus, Erika y Heinrich Mann) y del ex canciller alemán Willy Brandt, pero también hay relatos de Arthur Koestler, Anna Seghers, Albert Vigoleis Thelen y Egon Erwin Kisch.
La mayoría de los textos adoptan la forma del reportaje. Los escritores son testigos directos del conflicto. Narran de primera mano lo que ocurre en España. El lenguaje que utilizan es claro y sencillo. Los escritores reunidos en la antología cubren todo el espectro antifranquista: hay republicanos, anarquistas, socialistas, comunistas y demócratas. En esta recopilación de la editorial Aufbau no aparecen textos de autores que apoyasen la causa encabezada por Franco. La razón es bien sencilla. En Alemania, siempre marcada por su pasado nazi, no es políticamente correcto poner al mismo nivel a las «víctimas» y a los «verdugos», se justifica Schoeller.
Los escritores hacen una lectura alemana de la contienda: para ellos la guerra contra Franco es también una guerra contra Hitler y el fascismo. Algunos de ellos se alistaron en las Brigadas Internacionales. Otros apoyaron la causa sólo con su pluma. Son la otra cara de la moneda de la Legión Condor, que bombardeó Guernica el 26 de abril de 1937.
«Los fascistas han empezado su golpe de Estado. Los generales se han levantado contra la República», narraba el escritor Augustin Souchy en «El 19 de julio de 1936». Souchy explicaba a los alemanes que los sublevados «quieren hacer caer al Gobierno elegido por el pueblo, derogar la Constitución y establecer un gobierno autoritario». El suizo Paul Thalmann y Carl Einstein formaron parte de la Columna Durruti. Thalmann explica que la muerte del anarquista Buenaventura Durruti (1896-1936) supuso «una gran pérdida para el movimiento anarquista». Y Einstein habla de él como de un mito. «Durruti no era un general. Era nuestro camarada. Durriti no ordenaba, convencía»,asegura Carl Einstein.
Los textos seleccionados contienen descripciones de paisajes, de las batallas, de la vida diaria de los brigadistas y de los españoles que les recibían con los brazos abiertos. Hay momentos sangrientos, pero también hay anécdotas divertidas. Bodo Uhse cuenta en «La primera batalla» que a los alemanes, más altos que los españoles, les quedaban los uniformes cortos de mangas y piernas. Al principe Humbertus Löwenstein le sorprende que la gente le abrace y le plante dos besos en las mejillas sin conocerle de nada.

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