Comer sano sin perder la ilusión

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Se puede comer sano sin perder la ilusión el problema es que son pocos los alimentos que ofrecen todas las condiciones, la gelatina es uno de ellos. La proteína de colágeno de la gelatina, que contiene ácidos de glicerina en altas concentraciones, es particularmente beneficiosa para los huesos, las articulaciones, el metabolismo y el tejido conjuntivo de la piel, así como el cabello y las uñas. La ingesta diaria de gelatina además de tener un efecto preventivo y regenerador sobre los huesos, cartílagos, tendones y ligamentos; ayuda a conseguir una belleza natural desde dentro.

Los expertos recomiendan una ingesta diaria de 10 gramos de gelatina, que se puede añadir al café, al té o las bebidas frías, para lograr un aporte óptimo de proteína colágena. A través de la ingesta oral la gelatina llega directamente al flujo sanguíneo y desde allí a su lugar de destino, el tejido conjuntivo. A pesar de que muchas cremas y lociones contienen colágeno para hidratar la piel, la proteína colágena ingerida a través de los alimentos tiene un mayor grado de eficacia para tratar la piel, proporcionándole tersura y firmeza. Además, evita la formación de arrugas y reduce la profundidad de las ya existentes.

Asimismo los aminoácidos de la gelatina refuerzan el cabello proporcionándole un aspecto sedoso y brillante, y las uñas, al no romperse tan fácilmente, responden mejor a la manicura.

A partir de los 25 años es conveniente aportar a la piel proteína natural de alto valor, como la gelatina, ya que la cantidad de colágeno en la piel se reduce y pierde efecto. La proteína resulta recomendable para todos las personas que practican deporte y que someten sus articulaciones a esfuerzos.

Fabricación de la gelatina

La gelatina es una proteína colágena pura, es decir, un alimento natural, de alto valor y de gusto neutro que no contiene grasas ni hidratos de carbono. Además de estar exenta de conservantes y otros aditivos, no contiene colesterol ni potencial alergénico. La gelatina está formada por proteína (84-90%), sales minerales (1-2%) y agua (el resto).

Hoy en día podemos adquirir la gelatina en diferentes formas: en hoja, que se emplea en gastronomía y permite con facilidad y sencillez su dosificación; hidrolizados de gelatina, como la gelatina líquida, que son proteínas puras colágenas sin poder gelificante, especialmente para la clarificación de bebidas; y gelatina instantánea, solubles en agua fría.

La gelatina se fabrica en instalaciones industriales de alta tecnología mediante un proceso muy sofisticado que incluye varias fases. La legislación europea regula todas las fases de la fabricación, lo que significa que todas las materias primas están sujetas a un control de seguridad y de origen íntegro y estricto. La materia de partida es el tejido conjuntivo de cerdos, ganado bovino, aves o peces. El producto final, la gelatina, es una proteína pura de alto valor. Aproximadamente un 80% de la gelatina para uso alimentario producida en Europa es pura gelatina de corteza de cerdo.

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