Hostilidad infantil y problemas vasculares

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Los niños que responden a las circunstancias de la vida con hostilidad tienen más riesgo de experimentar problemas cardiovasculares, según un estudio publicado hoy en la revista “Health Psychology”. Los investigadores entrevistaron a 134 estudiantes de Pensilvania dos veces, con tres años de diferencia, y comprobaron que “los niños que mostraron altos niveles de hostilidad en la primera entrevista tendían a sufrir el síndrome metabólico en la segunda”.

El síndrome metabólico precede a enfermedades cardiovasculares y entre sus síntomas están la obesidad, la resistencia a la insulina -una hormona que se utiliza contra la diabetes-, un elevado nivel de colesterol y la presión alta.
Por ello, Karen Matthews, una de las autoras del estudio, concluyó que es necesario actuar temprano para “reducir la
hostilidad en la gente joven y prevenir los precursores de las enfermedades cardiovasculares, como la obesidad y la diabetes de tipo 2, que se han convertido en un problema de salud muy grande para los niños de EEUU”.

Otros estudios han documentado que la agresividad aumenta el riesgo de sufrir del corazón entre los adultos, pero éste es
el primero que demuestra que esta asociación también ocurre con los menores.

Los participantes en esta investigación fueron niños de 8 a 10 años y jóvenes de 15 a 17 años, blancos y negros, de
escuelas de la ciudad de Pittsburgh.

Los investigadores comprobaron que era más probable que los que manifestaron elevada hostilidad en su primera
entrevista sufriesen el síndrome metabólico, especialmente obesidad y resistencia a la insulina, tres años más tarde,
comparados con aquellos que no eran agresivos. El estudio no ofrece respuestas específicas sobre cómo se produce esta conexión, pero los científicos aventuraron que el proceso de maduración sexual podría influir.

Además, el estudio indica que las personas agresivas tienden a llevar estilos de vida “no saludables”, caracterizados por la inactividad física, la dieta incorrecta y el consumo de tabaco y alcohol, factores que, a su vez, aumentan el peligro de padecer enfermedades cardiovasculares.

Los investigadores enfatizaron la importancia de la educación para prevenir la hostilidad en los menores.

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