Varices en el hombre

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El varón es el gran olvidado de la patología varicosa, ya que por falta de información o conceptos erróneos se suele considerar el problema de las varices como una patología específicamente femenina

Sólo un varón por cada cinco mujeres consulta al médico general sobre trastornos en la circulación. En las consultas del especialista, esta proporción es de uno a nueve. Esta desinformación determina, por regla general, que el paciente acuda tarde a exponer su problema, cuando ya padece patología severa, como dermopatía crónica, tromboflebitis, úlcera venosa o secuela posflebítica.
El doctor Miguel Ángel Santos Gastón, especialista en cirugía vascular, señala que cuando se aprecian varices gigantes, difusas, en personas jóvenes sin que existan otros antecedentes, casi siempre se ha encontrado con varices de la misma naturaleza en algún otro miembro de la familia. «Si buscamos antecedentes, los padres, abuelos u otros familiares también padecieron el mismo problema o sufrieron úlceras venosas crónicas. La característica de la herencia es ser cruzada -apunta-, de tal forma que el hijo hereda de la madre, y la hija, del padre. Si los progenitores son varicosos, la descendencia también es varicosa».

Los primeros síntomas son exclusivamente subjetivos, en opinión de este especialista que preside la Fundación para el Estudio y Prevención de Enfermedades de las Venas, ya que todavía no se aprecian varices. El paciente -destaca- se queja de pesadez en las piernas y un cansancio exagerado para ser tan joven. En ocasiones, hay quemazón a nivel del tobillo y hormigueo. En esta fase es importante adoptar medidas preventivas, que frenen el desarrollo posterior de varices. En las varices ya desarrolladas, se produce dolor nocturno, sobre todo si existe patología de columna lumbosacra y, frecuentemente, escozor y picor.

En cuanto a complicaciones más frecuentes, el doctor Santos Gastón señala que la primera consecuencia de padecer varices o insuficiencia venosa crónica es el edema. «El tobillo se hincha, y el calcetín deja una huella característica en la pierna. Este es el grado I. Más tarde aparece pigmentación. Si la enfermedad avanza, surge picor y, por el rascado, eczemas, que se van a complicar con sideroesclerosis de la piel y tejidos profundos. Finalmente aparece la atrofia blanca y la úlcera, que es el grado máximo de afectación». Aconseja acudir cuanto antes al especialista, para evitar este proceso de deterioro.

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